Una noche llega al bar una mujer de edad madura, teñida rubia y un tanto ajada. La acompañan dos tipos de pésimo aspecto, ebrios. Uno de ellos la besa y minutos después va tambaleandose hacia la puerta y me exige que la abra. Se vá. El otro la toma brusco e insistente del brazo. La sacude, discuten. Pasan un par de minutos hasta que lo sacan a la fuerza y rato después, ella pide limpiar los vasos secos de piscola y colillas de cigarro manchados con labial rojo.
"Llegará mi marido" me dice. Su voz era cálida, me da pena.
El tiempo desvanece los encantos y fantasia de la noche.
Observo, pienso en la vida y las malas decisiones.
Finalmente cuando las cosas ya están mas tranquilas, bajo la cabeza para leer este reportaje.