Empieza esta nueva etapa y el primer paso de Arquitectura son los famosos "croquis" y esta vez la tarea era croquear la relación entro lo urbano y lo natural.
Al principio, casi nadie entendía muy bien o exactamente en que consistía ni como se hacia un buen croquis, así que complicaba un poco la idea de entregar algo que comunicara lo pedido en no mas de 5 minutos sin ser un montón de rayas ni algo muy detallado.
Mas adelante vi la gracia del croquis, algo que está en una delgada linea entre algo mal y bien hecho, porque hay una diferencia entre destacar lo que en él se busca y en hacer un dibujo rápido que no dice nada. En definitiva es algo mas espontáneo y relajado que un dibujo.
En todo caso con la costumbre de hacer algo mas detallista, la mayoría se acerca mas a esto último, pero = me gustaron.
Al principio, casi nadie entendía muy bien o exactamente en que consistía ni como se hacia un buen croquis, así que complicaba un poco la idea de entregar algo que comunicara lo pedido en no mas de 5 minutos sin ser un montón de rayas ni algo muy detallado.
Mas adelante vi la gracia del croquis, algo que está en una delgada linea entre algo mal y bien hecho, porque hay una diferencia entre destacar lo que en él se busca y en hacer un dibujo rápido que no dice nada. En definitiva es algo mas espontáneo y relajado que un dibujo.
En todo caso con la costumbre de hacer algo mas detallista, la mayoría se acerca mas a esto último, pero = me gustaron.
Este croquis lo hice acompañado po la Pame y el Edu, desde la orilla de la laguna de lotos frente al parque Santa Inés, bajo un edificio de departamentos que no recuerdo el nombre de donde podiamos ver a los coipos nadar y comer tallos de lotos.
Hace tiempo, cuando la ciudad estaba empapelada por la campaña presidencial, de vez en cuando caía a la laguna alguno de esos dípticos que ponían en la rotonda entre la zona del parque y los bomberos.
Era extraño y cómico ver a un grupo de coipos comiendo tallos de loto sobre la sonriente cara de Lavín y descansando de guata al sol indiferentes a tanta promesa, política mientras algunos peces nadaban bajo ellos y la ciudad seguía con su también indiferente ritmo.
Era extraño y cómico ver a un grupo de coipos comiendo tallos de loto sobre la sonriente cara de Lavín y descansando de guata al sol indiferentes a tanta promesa, política mientras algunos peces nadaban bajo ellos y la ciudad seguía con su también indiferente ritmo.
Calle Beaucheff a la altura de Anfión Muñoz. Ese edifico cuadrado con las dos ventanas grandes es el ahora desocupado lugar por donde años funcionó el mini mercado "España", antes llamado "La Espiga" donde solía comprar galletones. Ahí o al Restaurante "Selecta" iba a comprar lo que me encargaran. Ahora están los dos cerrados y en venta.
Calle Beaucheff esquina Anfión Muñoz. En la esquina se ven iluminadas las ventanas del "Bar Pitin", que desde 1955 está en ese mismo lugar, donde los mismos viejos de siempre se juntan a ver a ver los partidos de fútbol tomando vino y cerveza, dentro de una cómoda nube de humo de cigarro.





