Vagando, saikeando y webiando en las calles de inter... me encontré por ahi con Nelly, la historia de la puta Nelly. Aclaro que no es mia ni nada, pero el relato es tan decadente que de solo leerla me la imagino en su casa color verde nilo con su olor mezcla de nicotina, coral, rush rosa palido barato y copete. Me gustas Nelly.
- Desde chicos que la veíamos pasar con su malla de pan llena de maltas, ya era una costumbre.
La vieja siempre fue buena pal' copete y pa' hueviar, se iba con cualquiera, con el jardinero, con los hueones más grandes, con los más chicos. Era un símbolo de la villa, porque siempre andaba media copeteada y con su apariencia parecía un Keith Richards cagado doblemente y pastero. Era la decadencia en vivo. Pareciera que todo eso le daba lo mismo. Mucha gente le dijo que cambiara, pero su vida ya estaba marcada. Pese a que tenia un hijo- él que me imagino se avergonzaba de ella- que sólo la visitaba cuando la señora estaba demasiado pa la caga. La Nelly vivía sola a la entrada de un pasaje, solterona y caliente dedicó toda su vida a cualquier cosa, cuidaba casas y como no tenia nada que hacer ni nada en que gastar (porque se rumoreaba por ahí que le llegaban unas monedas de su hijo) se dedicaba a chupar, a conocer cuanto personaje en el legendario bar “Rubencito”, un decadente lugar para obreros y viejos de toda clase.A mediados de los noventa, después de un flojo día de colegio, estábamos sentados en la cuneta al frente de la casa de la vieja, cuando de repente la vieja nos ve y de una nos invita a unas “maltitas”. Esta señora nos conocía desde chicos y nosotros, por supuesto, sabíamos de su reputación, pero no perdíamos nada: andábamos para variar sin monedas y unas maltas gratis no estaban de más. Entramos igual con temor a lo que pasaría. Pero la sed era más grande a esa hora. Después de unos vasos agarró confianza altiro y se puso a hueviar. Empezaba a bailar y nos tomaba las manos de manera cariñosa, diciéndonos que nos cachaba desde chicos y que éramos buenos niños etc.. Entre copete y copete, la vieja se puso sus cumbias y quería corrernos mano y nos sacaba a bailar la cuncuna...Nosotros rapidito nos escapábamos. Es que la vieja era re flaca y fea. Ni ahí con su hueveo. La patética escena terminó cuando entre baile y baile se le caen unos algodones de las tetas. Nosotros nos cagamos de la risay nos fuimos. De ahí nunca más fuimos, sólo la seguimos viendo pasar y repitiendo sus decadentes carretes.La puta Nelly, como le decíamos, murió hace como seis años de cirrosis y todavía en la Villa Volcán Antuco de Maipú su nombre es sinónimo de hueveo.
Inacio Traverso, arte-orto blogspot.
1 comentario:
Hay tantos personajes de lo cotidiano, algunos con historias que comprueban que la realidad siempre va a superar a la ficción. Yo creo que sucede en todos lados, pero se hace más evidente en las ciudades más chicas o en los barrios más antiguos; donde la gente se conoce y las historias de cada uno son parte de una vida colectiva; lo que les da las raíces, ese sentido de pertenencia que se pierde en las grandes ciudades, donde el individualismo nos ha comido a todos (ni idea cómo se llaman mis vecinos) y la gente es muy prepotente (súbete al metro un ratito).
De Puerto Varas, hablaría de la señora Rosita, una vieja indigente; mis hermanas eran constantemente amenazadas con que se las llevaría si no se comían todo.
Yo nunca le tuve miedo, uno porque nunca tuve problemas de apetito y segundo, porque le tenía simpatía, su figura pequeña, gris, media coja; me provocaba cierta ternura.
Me alegro que te actualizaras. A ver si te leo más seguido o si nos tomamos una chicha en algún lado.
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